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lunes, 29 de junio de 2020

VERANO 2020

LA PREVENCIÓN ESTE VERANO SERÁ DISTINTA.
 Al final de todos los cursos escolares, maestras de educación infantil y de los primeros ciclos de primaria, abordan el tema del verano, de las vacaciones y los viajes. Son múltiples las maneras de abordar estos tópicos pero un nexo en común siempre son las

Sobre todo el cuidado del propio cuerpo. Al llegar el verano, pedimos a los peques que nos enumeren las acciones que llevamos a cabo para mantenernos sanos en verano:
  • -          Evitar deporte en las horas de sol. Hidratarse. Llevar ropa adecuada: manga corta, pantalones cortos, ropa fresca. Los bañadores y toallas se abren paso, desterrando a los reyes del invierno: chaquetas, guantes y bufandas.
  • -          La gorra y las gafas de sol serán las protagonistas unidas a la crema solar. Imprescindible aplicarla con regularidad y escoger bien la más adecuada, con la protección más alta posible.



En realidad, no se trata de que los peques tengan miedo a ponerse al sol, a disfrutar al aire libre.

martes, 12 de mayo de 2020

DESESCALADA Y CONCILIACIÓN

Llegó mayo. Por fin nos desconfinamos, aunque lento, muy lento, como si de una procesión se tratara. Y las fases de desescalada se van a ir siguiendo una a una. Llegarán mucho más despacio de lo que aterrizó el virus en nuestro país. Las dudas, los temores y la incertidumbre de cómo hacer nos amenazan.


"Los padres 
estamos enfrentándonos
 a nuestros [...]miedos
 al no saber
 cómo hacer."
  
By Pixabay


 La educación en este tiempo de confinamiento ha sido un tema de debate, de crítica y de crispación. Yo hoy me centro en el tema de la educación
Por un lado están los maestros: unos piensan que no trabajan pero están haciendo más horas que nunca, combinando su trabajo habitual, su preparación y ejecución online, su formación exprés en TICs y su psicología de saber hacer en tiempos difíciles. Por otro lado las familias: enfrentándonos a nuestros propios hijos, a nuestros miedos al no saber cómo hacer (tareas), cómo explicar (conceptos), cómo acompañar o enfrentarnos a (emociones) un trabajo que hace tiempo dejó de ser nuestra tarea: educar y enseñar. Por último el estado: políticos que sin saber cómo gobernar este asunto, acuden a “expertos” que no lo son tanto pues en su experiencia no está la de haber pisado nunca una aula o hace muchos años que lo hicieron y se olvidaron de lo esencial. Pero vienen con propuestas, como la de volver a medias. Todo lo que se hace a medias…. no está bien hecho. Pero los maestros sabrán cómo resolver este gran lío en el que estamos a punto de meternos. 

Bajar la ratio para evitar contagios pero sin duplicar el personal, no es bajar la ratio. Es aumentar un problema. Es tener varios problemas a la vez castigando a los de siempre. A los maestros y profesores y por desgracia, en consecuencia, a los alumnos, indefensos totalmente ante esta situación.

Realmente, este no era el tema que hoy quería publicar. En realidad quería hablaros de la lectoescritura en tiempos de confinamiento. Pero no podía dejar de expresar mi opinión y mi total apoyo a todos los maestros y educadores de la etapa infantil de 0 a 6 años, que lejos de considerarlos como guardianes, vigilantes o aparcaniños, son la base del aprendizaje, son las hadas madrinas que consiguen la magia de las primeras veces. Son los arquitectos que planifican los cimientos más fuertes del aprendizaje. Por ellos, escribo esta entrada hoy en mi blog y en los próximos días os publicaré la entrada referente a la lectoescritura.

viernes, 10 de abril de 2020

COLOREO MIS DÍAS

¡Acaba de salir del horno! Estos días de confinamiento han dado para mucho y mi última creación es este precioso cuento que podéis leer en vuestros dispositivos electrónicos o escucharlo como audiocuento en Youtube. 

Si queréis ver de qué trata, haced clic sobre la imagen.


Y si quieres tener tu libro, haz clic aquí para solicitar un ejemplar de la segunda edición.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

SÉ LO QUE QUIERAS, PERO SÉ EL MEJOR

Hola a todos/as. Sé que he estado unas semanas sin aparecer ni publicar en mi blog. Esta vida loca de trabajo, casa y niñas que me tiene felizmente atareada. Pero por otro lado no quería hacer una entrada en el blog con prisas y de cualquier manera por cumplir con mi objetivo de una entrada cada semana. Y de eso consta mi publicación de hoy. De hacer las cosas bien hechas. Lo mejor que uno sea capaz de hacer. Y no está mal añadir, que con cada cosa que hacemos aprendemos: a ser mejores cada día, a hacer nuestras tareas mejores cada vez y también aprendemos cómo no debemos hacerlas. Aquí va mi publicación de hoy:

HAZ LO QUE TÚ QUIERAS.
Haz lo que tú quieras. Sé lo que tú quieras. Pero hazlo lo mejor que sepas. Es más hazlo lo mejor que se pueda. Sé el mejor en aquello que hagas. No importa si trabajas de barrendero, o de director de una empresa. Si lo haces siempre lo mejor que puedas, serás muy bien valorado.
Por ello, aunque sea con un mocho* en la mano o desde una gran mesa dando clases de francés, o bien con un destornillador en la mano, todo repleto de grasa de motor, o desde un despacho dirigiendo una concejalía, mis padres siempre lo han hecho lo mejor que sabían y a día de hoy, puedo decir que lo han hecho LO MEJOR QUE SE PODÍA HACER. Y siguen haciéndolo.                                *mocho=fregona.

Es cierto que queremos niños y niñas felices. Pero también queremos niños y niñas que sepan valerse por sí mismos. Un buen valor a transmitir es que “HAGAN LAS COSAS BIEN HECHAS” y valoren el esfuerzo que se ha realizado.
MOSTREMOS INTERÉS POR LO QUE HACEN LOS NIÑOS/AS
Podemos comenzar valorando aquello en lo que los peques ponen más empeño: cuando juegan a ser mayores, cuando hacen un garabato (que en realidad es el dibujo de un unicornio…PERO ENCRIPTADO por los trazos que saben hacer), cuando juegan con sus juguetes, cuando tiran sus juguetes… En todos estos momentos podemos valorar su tarea, sin agasajarles pero sí mostrando interés por lo que hacen y escuchándoles, pues en un juego se encierra todo: aprendizajes, ensayos de error y su posterior corrección, manifestaciones de sentimientos, sus miedos o sus alegrías. O simplemente diversión.
Un niño/a que se siente escuchado, comprendido se sentirá más seguro de sí mismo y se abrirá en próximas ocasiones a contarnos sus experiencias, sus necesidades, sus miedos, sus vivencias, etc.
ES MUY BUENO POTENCIAR QUE HAGAN LAS COSAS BIEN
Pero como digo, creo que es muy bueno que potenciemos en ellos que hagan bien aquello que están haciendo.
Y muchos y muchas me diréis: ¿Y esto es disciplina positiva? ¿No sería mejor decir a los niños que disfruten, que sean niños? Por supuestísimo que eso es lo más correcto, lo más positivo. Que se diviertan. Que durante la realización de cualquier actividad encuentren la satisfacción y no solo por el resultado obtenido. Pero nunca está de más enseñar a un niño/a a valorar un buen resultado, a apreciar un trabajo bien hecho y sobre todo a esforzarse por conseguir cualquier cosa deseada. Pues luego en la vida de “mayores” las cosas bien hechas, en las que ponemos esfuerzo, trabajo y corazón son las cosas que mejor salen. Y es muy bueno valorar estos principios: esfuerzo, trabajo y corazón.
Esta es mi opinión y en gran parte he de agradecer a mi familia el haberme transmitido estos valores.
Y no están reñidos con ser niños. Pueden perfectamente seguir pisando charcos cuando llueve, mancharse de "rotu" de arriba abajo cuando pinten, compartir helado con su perro, mojarse con la manguera del jardín, chapotear en la bañera… ( Y un sinfín de cosas más que a mí me encanta seguir haciendo con mis niñas siendo yo más niña que ellas)



QUE SIGAN SIENDO NIÑOS Y DISFRUTEN DE ELLO

lunes, 2 de noviembre de 2015

ALGO MARAVILLOSO HAY TRAS LAS PELEAS INFANTILES

 Me voy a estrenar en este blog con una reflexión que he escrito sobre las peleas entre los niños. Espero que os guste:


Os quiero hablar de algo muy curioso y maravilloso que está pasando entre mis “bajoques” astronautas. (Para quien no me conozca, así llamo a mis alumnos y alumnas, siempre con mucho cariño)
Es normal que los niños/as se peleen, se peguen, se insulten, no “se ajunten más” o “ya no sean amigos”. Esto pasa muchísimas veces al día.


-Son cosas de niños- Dicen las familias que son capaces de no meterse entre los asuntos “menores” y no salir en defensa de su cría cual leona salvaje. (O león).



 La gran maravilla ocurre cuando unos segundos más tarde ellos solos se vuelven a “ajuntar” y son capaces de idear una nueva aventura fantástica en la que divertirse. El rencor dura muy poco en los niños y niñas felices, empáticos y sanos emocionalmente hablando.


Pues bien. En el ámbito educativo, estas rencillas van seguidas de la creación de toda una comitiva que recorren la gran distancia de cuatro metros de un patio, plagado de otros cientos de niños y niñas al sol, en busca de su seño: LA GRAN SALVADORA.


 Ella o él deben mediar en estos conflictos. En diez años de experiencia son muchísimos los discursos que he oído y se repiten a diario. Algunos me encantan: sois todos amigos, no os peleéis. Todos los niños de la clase pueden jugar. Dile a Mariquilla que no pegue. ¡Claro! Estáis jugando a lo bruto. No se pega. Si le pegas a un amigo no querrá jugar contigo. Al rincón de pensar, de construir, del aburrido…. (Hay mil nombres para este rincón, sinónimos de: unos minutos castigado/a sin jugar y piensa en lo que has hecho). Dile que venga que lo voy a arreglar. Y cuando la susodicha criatura llega ante la Seño, tiritando de miedo, con lagrimillas en los ojos se le dice: No pegues. Pídele perdón y dale un beso y que no vuelva a ocurrir.
En fin, lo de todos los días. Los mismos que pegan, los mismos que se chivatean, los mismos que consuelan y vuelta a empezar.


¿Cómo podemos evitar esto? Los conflictos son inevitables y nos enseñan a madurar, a resolver nuestros problemas, a empatizar, a crecer como personas. Digamos esto a nuestros “bajoques” con sus palabras para que lo entiendan. O al menos eso pensé yo hace un año. Y empecé en mis mini sesiones de inteligencia emocional (es decir, casi todo el tiempo en el aula, en la asambleas, en el patio, antes y después de una excursión, en psicomotricidad, etc. etc. etc.). ¿Qué es lo que les dije? Pues eso mismo, que pelearnos es inevitable. Que a veces no nos podemos contener. Pero les pregunté cuál era la mejor manera de responder ante un ataque tanto verbal como físico. Ellos mismos me dijeron un sinfín de respuestas positivas.
-Seño, ¿Y qué pasa si alguien pega?-.  Uy, dije yo. -A ver Solo hay dos formas de hacer las cosas, Bien o super bien. Si alguien no lo ha hecho así, es que SE HA EQUIVOCADO-. Esto les ha quedado grabado a fuego. Y ahora cada vez que algún “peque o peca” pega, empuja, insulta, pues le llamo a mi lado sin poner cara de ogro y le pregunto -Pero, qué raro lo que ha pasado, ¿no? ¿Qué te ha pasado?- Y todos contestan: -Me he equivocado-. 


Yo no les he pedido en ningún momento que digan esta fórmula. Sale de ellos mismos decirlo así. E incluso me ha ocurrido con niños de otras clases y en otros contextos. Para mí está genial. Algo ha ocurrido entre ellos que le ha llevado a pegar, a insultar, a empujar (eso está bien, está mostrando enfado, desagrado, ira…. EMOCIONES) Ahora sabe qué le ocurre. Y sabe que su reacción no ha sido buena. Y me da la respuesta que en su opinión debería haber elegido. Y seguidamente sin juzgar sus palabras le pregunto ¿Cómo crees que se está sintiendo tu amigo?- (el cual llora desconsolado en el suelo). – Triste- Dice arrepentido. Vale. Añado yo, piensa y haz lo que creas que va a ayudar a tu amigo, cuando tú te creas capaz de hacerlo.
Con toda esta experiencia que está ocurriendo ahora mismo con mi grupito de “bajoques” me he planteado escribiros, contaros como con inteligencia emocional estamos resolviendo nuestros “pequeconflictos” y cómo así estamos aprendiendo, creciendo y conviviendo.
Espero vuestras experiencias y críticas (siempre constructivas).
Jess. 

¿Crees en la magia?

¿Hasta cuándo creer en las hadas? Si me haces esta pregunta, yo tengo clarísima la respuesta. Sin debates… por siempre. H ace poco, a mi h...